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sábado, 14 de mayo de 2011

Piedad Bonnett: Poesía con sello colombiano

Su último galardón ha sido el XI Premio Casa de América de Poesía Americana desde Granada. Que ella sea acreedora de este premio no debe sorprendernos a quienes conocemos un poco su bagaje literario y hemos percibido el acervo de calidad que lo respalda. Nace en Amalfi (Antioquia) en 1951 y luego se traslada a Bogotá a la edad de 8 años. Su obra literaria abarca desde poesía hasta novelas y teatro habiendo obtenido otros importantes galardones tales como el Premio Nacional de Poesía Colcultura en 1994 por su libro Nadie en Casa.

En nuestra entrada de poesía, hemos incluido a Piedad Bonnett como uno de los referentes necesarios para comprender el espectro poético hispanoamericano, y no dudo que sus poemas nos arranquen un poco de sangre de las páginas de nuestros dedos. Publicamos dos poemas de la autora y el enlace a su página oficial donde podrá encontrar biografía más detallada y una pequeña selección de poesía.

Armonía

Oye cómo se aman los tigres
y se llena la selva con sus hondos jadeos
y se rompe la noche con sus fieros relámpagos.
Mira cómo giran los astros en la eterna
danza de la armonía y su silencio
se puebla de susurros vegetales.
Huele la espesa miel que destilan los árboles,
la leche oscura que sus hojas exudan.
El universo entero se trenza y destrenza
en infinitas cópulas secretas.
Sabias geometrías entrelazan las formas
de dulces caracoles y de ingratas serpientes.
En el mar hay un canto de sirenas.
Toca mi piel,
temblorosa de ti y expuesta a las espinas,
antes que el ritmo de mi sangre calle,
antes de que regrese al agua y a la tierra.


"Círculo y Ceniza"

Canción

Nunca fue tan hermosa la mentira
como en tu boca, en medio
de pequeñas verdades banales
que eran todo
tu mundo que yo amaba,
mentira desprendida
sin afanes, cayendo
como lluvia
sobre la oscura tierra desolada.
Nunca tan dulce fue la mentirosa
palabra enamorada apenas dicha,
ni tan altos los sueños
ni tan fiero
el fuego esplendoroso que sembrara.
Nunca, tampoco,
tanto dolor se amotinó de golpe,
ni tan herida estuvo la esperanza.

"Círculo y Ceniza"


La web de la autora es  http://www.piedadbonnett.com/

sábado, 25 de diciembre de 2010

Georg Trakl, Decadencia y Desencanto

Se vincula a Trakl con el  Expresionismo Vanguardista, y las críticas que su obra recibió durante la corta existencia del poeta, fueron llevadas a la voz común de la decadencia y el pesimismo vestido de imágenes y alegorías. La existencia tormentosa y la obra poética llegaron a ser un espejo donde en pocos instantes se juntaron en un solo ser.

Nace en Salzburgo, Austria el 3 de Febrero de 1887  y fallece en Noviembre de 1914 debido a una sobredosis de cocaína. Desde joven padeció inclinación a sustancias psicotrópicas, inclinación heredada de su madre, quien se dice era opiómana. Estudia dos años la carrera farmacéutica, para tener fácil acceso a sustancias controladas.

El ambiente oscuro de la guerra y el temple melancólico del poeta lo empujan a convertir su obra en un variopinto de tristeza y desencanto del mundo, volviéndose punta de lanza en cada escrito.

Profeta de las barbaries de la guerra, la vida del autor termina al igual que uno de sus maestros: Nietzsche. Luego de contemplar el paisaje de la batalla de Grodeck, se le diagnostica “Demencia Precoz” y es trasladado al Hospital de Cracovia donde se suicida con una sobredosis de cocaína en circunstancias jamás esclarecidas.
Entre sus obras se encuentran “Poemas”(1913), “Sebastián en el sueño”(1915,póstuma), “El Otoño del Solitario” (1920, póstuma). Y para esta entrada, presento un par de poemas del atormentado autor.

GrodekPor la tarde resuenan en los bosques otoñales
las mortíferas armas, y en las llanuras áureas
y en los lagos azules rueda el sol más oscuro.
La noche abraza a los guerreros moribundos,
irrumpe el lamento salvaje de sus bocas quebradas.
Pero silenciosas en la pradera,
rojas nubes que un dios airado habita
convocan la sangre derramada, la frialdad lunar;
y todos los caminos desembocan en negra podredumbre.
Bajo el dorado ramaje de la noche y las estrellas
vaga la sombra de la hermana por el bosque silencioso
saludando las almas de los héroes,
las cabezas sangrantes.
Y en el cañaveral suenan las oscuras flautas del otoño.
Oh, qué soberbio duelo, con altares de bronce;
un terrible dolor nutre hoy la ardiente llama del espíritu,
por los nietos que no han nacido aún.

Melancolía
Sombras azuladas y esos ojos oscuros
que al pasar me miran hondamente.
El sonido del otoño se acompaña con guitarras
y en el jardín se disuelve su ceniza impura.
Las pesadumbres sombrías de la muerte
preparan sus delicadas manos.
De pechos opulentos beben descarnados labios
y en la piel dorada del niño solar
ondulan húmedos sus rizos.
Sonia

La tarde reina en el viejo jardín;
la vida de Sonia, calma azul.
Migran aves silvestres;
calma del desnudo árbol de otoño.

El girasol se inclina suavemente
sobre la blanca vida de Sonia.
La herida roja indescifrable
condena a existir en oscuros recintos,
donde azules campanas resuenan.

El paso de Sonia y su dulce sosiego.
Contempla al animal que muere un
y la calma del desnudo árbol de otoño.

Brilla el sol de días antiguos
sobre las cejas blancas de Sonia,
la nieve humedece sus mejillas
y la espesura de sus cejas.

Al Niño Elis

Elis, cuando el mirlo llame en el oscuro bosque
              será tu ocaso.
              Tus labios beben frescura en la pedregosa fuente azul.
            
              Cuando tu frente sangre suavemente
              olvida las antiguas leyendas
              y el oscuro augurio del vuelo de los pájaros.
            
              Pues tus leves pasos se adentran en la noche
              cargada con los púrpuras racimos de la vid;
              mientras el azul hace más bello
              el movimiento de tus brazos.
            
              Se escucha un espino,
              allá donde vuelan tus dos ojos de luna.
              Ah, hace cuánto tiempo que eres de la muerte.
            
              Tu cuerpo es un jacinto
              donde un monje sumerge sus dedos de cera.
              Y una cueva sombría es nuestro silencio
              de la que a veces surge un apacible animal.
              Deja caer lento los pesados párpados.
            
              Sobre tus sienes gotea un oscuro rocío,
              el último oro de las estrellas extinguidas

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Carta desde Mayo . Rafael Góchez Sosa

En una entrada anterior de Poesía publiqué sobre Rafael Góchez Sosa un par de poemas, entre ellos "Carta desde Mayo", el cual decidí escanear del papel encontrado y publicarlo en esta ocasión para compartirlo con los lectores. Haz click en este texto para que puedas visualizarlo.

Homero Aridjis

Poeta y narrador. Nace en Michoacán en el año de 1940. Ha desempeñado cargos de enseñanza en varias Universidades de Estados Unidos y cabe destacar su actividad diplomática como embajador en Suiza y agregado cultural en los Países Bajos.

"Construir la Muerte" (1982) fue el primer libro que leí de este autor, y me di paso a seguir conociendo más de su trabajo, muy extenso. “Quemar las Naves”(1975), “Vivir para ver”(1976) se cuentan entre sus hijos como escritor.

Hoy comparto un par de poemas en mi entrada de Poesía.



Llamaré


hasta que las puertas de tu ciudad
fortificada con estatutos inviolables
me acojan como habitante
de la vida que en ti se desenvuelve
igual que la lluvia de silencio
sobre tu cabeza
Gradualmente me impregnaré de ti
hasta que sea humo en tu voz
luz en tus ojos
y haga sobre mis hombros tu futuro
Cuando llegue el otoño
te descubriré al rostro de los hombres
para que en tus vasos alimenticios
vengan a nutrirse de esperanza


Abril es ella quien habla por tus labios...

Abril es ella quien habla por tus labios
como un joven sonido desnudo por el aire

En la noche ha volado con tu vuelo más alto
con risa de muchacha
como el fuego nocturno de los frutos del viento
donde vibran los pájaros

Manzana del amor
su voz bajo la lluvia es un pescado rojo

Embarcada en sus cuencos con los ojos absortos
es la virgen gaviota que ha bebido del mar

en el agua su sol mariposa de luz


Cuando la sombra duerme su cuerpo se ilumina...

Cuando la sombra duerme su cuerpo se ilumina
su rostro reflejado atraviesa cristales
y finalmente se instala en todo brillo

Sus dedos trenzan en el aire
los bellos frutos de los días de mayo

Muda en la respiración muda de las cosas
la voz de una mujer pasa buscándola

Desnuda en el esplendor irreparable
sus ojos se abren como un río
de luz y de sonido




martes, 30 de noviembre de 2010

Rafael Góchez Sosa


Rafael Góchez Sosa nace en Santa Tecla un 23 de Diciembre de 1927. Dedicado a la enseñanza, el poeta y prosista inicia su obra con el libro “Luna Nueva” (1962), siguiéndoles “Poemas Circulares” (1964) y “Canciones de Colina y Viento” (1967). Su triunfos en certámenes incluyen nacionales e internacionales tal y como el primer premio en poesía en su ciudad natal durante tres veces consecutivas; y Primer Premio de Poesía en Quezaltenango con el libro “Blancos Espejos en la Noche Gris”.

Hay una anécdota breve respecto a esta entrada: Por una simple casualidad me enteré que la abuela de mi esposa es prima del poeta, y cierta vez me hicieron llegar una pequeña colección de libros viejos, que incluían varios del autor. Uno de aquellos libros guardaba entre las páginas un poema mecanografiado por el autor con el título “Carta desde Mayo” con una dedicatoria a José Madriz y Cobos. Ahora lo transcribo para esta entrada del Blog En Poesía, dedicada al poeta tecleño.


Carta desde Mayo


A don José Madriz y Cobos



Hace ya días de su partida, don Chepe.

Son las once de la noche. Acabo

de escuchar Luna de Xelajú

de Paco Pérez

Ahora fumo

y

recuerdo sus maneras, su peinado,

su voz suave

como el viento sencillo de una aurora.



Han comenzado las primeras lluvias.

Y los zenzontles

Y el olor a tierra

Y el verde verde

Y la luz casi a las cinco de la madrugada.



En nuestro terruño, usted lo sabe, mayo

pretende hacernos más humanos,

más viajeros, más hechos a las esperanzas.



Por aquí las cosas no han cambiado.

En las paradas de buses siempre las colas.

En la Asamblea Legislativa, como perros y gatos.

Rótulos de neón , fútbol, ofertas

a mitad de precio

y la poesía sigue abajo, cobijada

en su estación de frío.



Los periódicos continúan informando

de crímenes y crímenes. Hace poco

un hijo mató a su padre.

En la frontera con Honduras

la muerte se pasea en un caballo negro

Bares. Prostitutas. Marihuana.



Ayer platiqué con Dña. Mercedes.

Hablamos de ud. largo rato. De su agonía

de años. De su muchacho

que hace poco regresó del exterior.

Una lágrima, una lágrima tan sólo

vi rodar en el rostro de su hermana,

y cuando una mujer llora

con una lágrima, debe ser grande

el dolor y el vacío intenso.



Le cuento que está terminado

mi último libro. Hoy tengo el problema

del título. Vendrá una de estas noches,

estoy seguro.



Se acaba el cigarrillo, don Chepito.

No sé si duerma pero voy a la cama.

Antes quiero suplicarle un favor:

si ve a Oswaldo, a Fresedo,

Trigueros de León o Julio Enrique Ávila,

los saluda de mi parte.


Dígales que ya comenzaron

las primeras lluvias

y que los zenzontles persisten inútilmente

en hacer de este mundo , un mundo

de amor y paz.


San Salvador , 13 de Mayo de 1970





Medianoche


El astro baña las calles

solitarias

con un soplo de silencio.


Las ilusiones bajan. En la penumbra

la quietud se mece

al conjuro del grillo.


Los árboles inundan su ropaje

de sueños niños

y de niñas invenciones.


Y a lo lejos –en la patria encendida

de un lucero –,

hace votos de amor la medianoche.

El volcán dormita (sueña con la raza indiana

que nació en la luz).


Un gallo, con su voz destinada a los sepulcros,

rasga el sudario de las horas

deshojando misterios

y pan para las sombras.


¡Cuánta belleza en apacible fuga!

(Se percibe el aliento

del principio en la antigua piedad

de las paredes).


¡Cuánto derroche de ternura y tacto!

¡Cuánta campana en apagado ruego…

… y yo sin ella!


viernes, 30 de julio de 2010

Carolina Patiño


La primera vez que tropecé con Carolina Patiño fue en el Suplemento Cultural Tres Mil del Diario Colatino; conocí un poco de su corta existencia y el excelente legado poético que nos dejó. Su trabajo se desglosa en dos libros, el primero "Atrapada en las Costillas de Adán", y el poemario póstumo "Te Suicida".
Ambos trabajos gozan de gran fuerza poética, profundidad y erotismo. Desafortunadamente la autora tuvo el mismo fin que la poeta argentina Alejandra Pizarnik. Esperemos que su obra no quede en el olvido, o sólo en algunas páginas de la red, esperemos que trascienda al papel, y a nuestra sangre.
La entrada en poesía para esta semana está dedicada a Carolina Patiño (Guayaquil, Ecuador, 1987-2007) y dejo un par de lecturas.

VIDRIOS ROTOS

Cada vez que te beso
siento vidrios rotos
y se que no estoy durmiendo
esto no es lo peor
tú desapareces
y tus labios aparecen más abiertos
comiéndome desde los pies.

EL PLACER


Tu lengua estimula
al sol que estaba entre mis piernas
haciendo que haga de todo
menos ocultarse
alargando el día
y el placer.


LLAMA ENCENDIDA


Avanzo entre las piernas calcinadas
con mi lengua,
iluminando con un vago signo de agua
las sábanas de ceniza.


Todos en lo alto desnudan al mar para encontrarnos.


El ardor del limbo nos llama para enrojecer la carne
y la fricción sigue sacando llagas...


El infierno se remuerde los labios con sus lujurias
¡y brota más fuego!